Volviendo a casa
(El centinela en la noche)

Acrílico sobre lienzo, 81×65 cm, 2015

Cuando Winslow Homer acabó de pintar ‘The Fog Warning’, quizás supo de inmediato que había terminado una obra maestra. En el cuadro se esconden varias lecturas: la vulnerabilidad de nuestra existencia, la lucha del hombre contra los elementos y contra su suerte, o la fiereza de la vida en el mar, que no acostumbraba a dar segundas oportunidades.  

 

En “Volviendo a casa” de alguna manera quise dar continuación a aquel relato. En el escenario de un mar que presagia tempestad, el faro, que se erige y divisa en la lejanía, es el centinela en la noche, quien brinda refugio en la oscuridad, esperanza en la desventura. El pescador, luchando sin quebranto por su salvación, podría ser cualquiera de nosotros.  

 

El árbol, que contra el viento crece, hinca con más fuerza sus raíces en la tierra. Es en contra de la adversidad que el espíritu termina forjando su propio temple.


«En la noche que me envuelve
negra como un pozo insondable
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.

 

En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

 

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

 

Ya no importa cuán recto haya sido el camino
ni cuántos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.»

 

William Ernest Henley  

 

Enlace en alta resolución: www.flickr.com/photos/santasusagna/20537510049

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