El chico del faro

Técnica mixta sobre papel, 90×60 cm, 2013

Existe algo poético en la figura del faro como guía de navegantes, iluminando los escollos sembrados por la siempre procelosa oscuridad. De ser la travesía del mar una metáfora del viaje que traza la vida, la luz del faro sería un símbolo de aquellos que intentan señalarnos un camino, abrirnos paso frente a la incertidumbre. Suya es la llama que tiembla entre las tinieblas, suya es la mirada acogedora o la mano, que tendida hacia nosotros, nos recata de nuestro propio naufragio, sin esperar recompensa alguna.

 

Mi agradecimiento y recuerdo es y será para todos ellos.

 

Enlace en alta resolución: www.flickr.com/photos/santasusagna/8345567257

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