Carta a las mujeres

Acrílico sobre papel, 64×44 cm, 2017

Este no es el lugar con el que ni tú ni yo soñamos. Quizás tardamos demasiado en comprenderlo, pero no dejemos que digan que el tiempo de cambiarlo ya ha pasado.

 

Frente a mi ventana, hace años que una vieja pintada protesta en silencio sobre un desconchado muro de ladrillo y cemento. Nosotros tampoco escogimos las normas de este mundo, nunca elegimos lo que era correcto, pero siempre supimos que la desigualdad no nacía de la diferencia.

 

Y si hoy escribo esta carta pensando en ti, y si hoy somos una semilla que duerme en tierra yerma, esperando nuestras lágrimas para abrirse paso, déjame soñar que mañana decidiremos nuestro camino, sin que usen en nuestra contra la fuerza, la última razón de quienes no tienen más argumento. Déjame que crea que la libertad no es un derecho que pedimos sino que ya poseemos, algo que nadie nos podrá quitar de nuevo.

 

Nos bastan nuestras manos, por débiles y torpes que nos parezcan. Nos basta sólo un corazón valiente para construir algo nuevo, si creemos firmemente en ello. 

 

 

Enlace en alta resolución: www.flickr.com/photos/santasusagna/24054845588

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