Nunca demasiado alto,

nunca demasiado lejos

"Nunca demasiado alto, nunca demasiado lejos", 2022 - Acrílico sobre lienzo, 100x65 cm

 

El 2 de Julio de 1937 el avión que pilotaba Amelia Earhart y su compañero Fred Noonan desapareció cerca de Howland Island en una de sus últimas etapas en su intento de dar la vuelta al mundo en vuelo. Earhart no sólo había sido la primera mujer en atravesar el océano Atlántico a bordo de un aeroplano, en los primeros compases de la historia de la aviación, sino que se había convertido en una verdadera estrella mediática y un referente en la igualdad de género, una lucha con la que se había comprometido activa y políticamente. Con su fallecimiento, con la infructuosa búsqueda de sus restos, sobre el que todavía se proyectan teorías y misterios, nació un mito que perdura hasta nuestros días.

 

Earhart (1897-1937) vivió una época en la que todavía existían muchas fronteras por traspasar. La escala de nuestro mundo era lo bastante grande como para seguir planteando desafíos al ingenio del ser humano, retos para los indomables espíritus de aventura de pioneros como la misma Earhart. Pero ella también se encontró con otras barreras por franquear de una naturaleza muy distinta: las limitaciones que la sociedad consideraba normales frente a una perspectiva de género. En ese sentido, la figura de Earhart logró abrirse paso entre los rígidos muros de la discriminación. Su historia se convirtió en un referente, un ejemplo a seguir para siguientes generaciones de mujeres.

 

Por suerte, la sociedad en la que vivimos hoy es muy diferente a la que acogió a Earhart un siglo atrás. El feminismo, o quizás mejor hablar de los diferentes feminismos que cohabitan en la actualidad, está de pleno en la agenda política, como el propio debate por la igualdad tanto de derechos como de obligaciones entre hombres y mujeres. Sin embargo, sería iluso pensar que esa lucha ya está ganada del todo, que el cielo amanece despejado, sin la amenaza de tempestades que cubran el perfil del horizonte. Ojalá llegue el día que nadie pueda decirle a nadie que nunca es demasiado alto, que nunca es demasiado lejos para llegar con tus propias alas.

 

 

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