Oda a la ternura

"Oda a la ternura", 2015 - Acrílico sobre papel, 42x42 cm

 

Al poco de terminar “Oda a la libertad”, un trabajo sobre el lastre en el que se convierten algunas costumbres religiosas y culturales para la mujer, pensé que aquel cuadro quedaría en cierto sentido desparejado sin un contrapunto, un equilibrio en la balanza. Era necesaria una reflexión sobre aquellas cadenas que por otra parte también someten al hombre.

 

En la asignación de roles siempre hubo algo perverso para el género masculino. A menudo al varón se le exigía ser una voz en grito más que una autoridad convincente pero sobre todo exponer una firmeza que escondiera sus debilidades.

 

En la pintura, el protagonista observa una rosa blanca, una alegoría de los sentimientos, mientras la sujeta con cuidado. En las prendas que lo envuelven encontramos, sin embargo, la efigie de un león, un distintivo del coraje. En la representación, el animal a veces desafía a otro como él, pero en otras ocasiones le da la espalda. Este juego de siluetas quiere personificar el valor de enfrentarse a lo que se espera de nosotros, como el arresto para negar dicha carga.

 

Otro símbolo es el de la cruz envuelta en un círculo. Para los expertos en semiótica, el círculo, una figura que no tiene principio ni fin, ejemplifica la eternidad y la protección de aquello que rodea.  La rosacruz, el aspa de ejes iguales, es un antiguo emblema muy utilizado en heráldica y en la tradición oculta para comunicar el concepto de renacimiento, de crecimiento espiritual. De la misma manera que la sociedad está cambiando, es preciso romper los viejos esquemas, reformular los papeles que la costumbre ha ido asignando a cada uno de los géneros.

 

Quizás por este motivo, el lenguaje popular está lleno de citas alrededor de lo que se espera de nosotros, pero éstas no son cualidades innatas sino impuestas por la educación. Cuando alguien señala que “los chicos no lloran”, yo creo que ser más persona, en toda la fragilidad del término, no debe significar ser menos hombre. Todavía hoy se debe ser muy valiente para salir de esa jaula emocional, rebelarse a favor de la ternura y reconocer cuán vulnerables seguimos siendo.

 

Enlace en alta resolución: http://www.flickr.com/photos/santasusagna/17093679282

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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